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Autor : cazzique
ID del relato : 46
Audiencia : Abierto
versión 1.00.01
Fecha de Publicación: 22/12/2009 20:13:33
Lecturas : 469

Durante las noches cuando ya todo se encontraba en silencio me masturbaba pensando en mi padre y por supuesto que no evitaba hacer ruido, gemía y bufaba abiertamente y claro mi puerta siempre estaba abierta por si a mi papá se le ofrecía entrar.

Desde que comencé a tener relaciones supe que mi padre era lo que deseaba tener en la cama, en varias ocasiones lo espié mientras hacía el amor con mi madre, después del divorcio supe que era la oportunidad para poder seducirlo, desafortunadamente para mí las mujeres no eran cosa que le faltara a mi padre y cada fin de semana él tenía una nueva amante en puerta. Siempre que me encontraba en casa a solas con él yo me paseaba únicamente con playera corta y debajo solamente unas bragas, pero ni siquiera una mirada me dedicaba papá. Eso era algo en verdad desesperante para mí pues en realidad que yo deseaba a mi padre como una mujer.

Durante las noches cuando ya todo se encontraba en silencio me masturbaba pensando en mi padre y por supuesto que no evitaba hacer ruido, gemía y bufaba abiertamente y claro mi puerta siempre estaba abierta por si a mi papá se le ofrecía entrar. Pero para mi muy desafortunada suerte él nunca se hacía el aparecido por mi habitación. Algunas veces cuando papá se encontraba en casa mirando la televisión yo me sentaba a su lado y buscaba sus brazos, él me abrazaba y yo en esos momentos me sentía la mujer más feliz del mundo, dejaba que sus dedos recorrieran lentamente la piel de mis brazos y casi lograba llegar al orgasmo con esas delicadas e inocentes caricias filiales.

Solamente una de esas noches mientras qué papá miraba la televisión por descuido una de sus manos se encontró rozando mis senos, fue algo maravilloso pero solamente fue un sueño que duró algunos minutos, luego papá se dio cuenta y separó sus dedos de mi pecho.

Todas mis esperanzas se habían ya casi extinguido pero entonces sucedió que papá llegó una noche y me preguntó que si me gustaría que comprara una casa a la orilla del mar. La noticia fue algo más que fantástica pues la oportunidad de estar a solas con mi padre en una playa era maravillosa, enseguida le pregunté si la casa se encontraba en algún sitio apartado y la respuesta fue, “Si”. No lo dudé ni dos segundos enseguida le contesté a mi padre que esa era una maravillosa idea.

¿Pero cuanto tiempo podemos pasar allí? – pregunté.
Bueno, Normita, he estado pensando en tomarme un tiempo fuera de la empresa para dejar que tu madre la controle un poco… He perdido un poco el control y sé que ella lo puede recuperar, ya lo platiqué con ella y está de acuerdo solamente queríamos saber qué lo que tu pensabas de la situación.
¿Ósea que si yo te digo que no de todos modos te va a ir?
No en realidad estamos esperando tu respuesta pues de todas maneras comprar una casa no es cualquier cosa.
Bueno, pues que quieres que te diga… Una casa en la playa… ¡Guau papá!... ¡Claro que me encantaría eso! – dije a papá pero no sólo por la playa sino pensando en que esta sería una nueva oportunidad para poder estar a solas con él.
Bien pues eso es lo que esperaba escuchar… Mañana mismo vamos a casa de tu mamá para comentarle la decisión… ¿Estás de acuerdo?
Si, claro.

Los trámites de compra de la casa en la playa se prolongaron solamente un mes y finalmente la casa era de mi padre, yo la conocí por las fotos que se entregaron en el expediente y por lo que se notaba era un lugar cómodo y agradable.

Dos semanas después de la compra del inmueble papá y yo nos encontamos preparando las maletas para ir a poner en orden todo lo que hiciera falta en esa nueva propiedad.

El viaje en avión duró solamente un par de horas y por fin me encontré en esa casa a solas con mi padre, el calor era intenso pues llegamos al medio día, efectivamente como había visto en las fotografías la casa se encontraba apartade de las demás por varios cientos de metros, la playa completamente vacía solamente dejaba ver a algunas personas a lo lejos o paseando en parejas para solamente pasar y continuar su camino por el frente de la construcción. Mi excitación creció desde el primer momento en que estuvimos allí ya completamente a solas.

La imaginación volaba y mis jugos se comenzaron a deslizar lentamente por mis muslos, tuve que pedir perdón a mi padre y retirarme al que sería mi cuarto, me tendí en la cama individual que allí se encontraba y me masturbé lentamente, mis dedos rápidamente buscaron la rajada que debajo de la ropa ya babeaba, froté en circulos mi clítoris y llegué casi enseguida al orgasmo, tuve que morder la almohada para no delatarme con los gemidos que se me salían.

Terminé con las bragas completamente repletas de jugos vaginales, el olor a sexo no se ocultaba y como ya dije antes cuando estabamos en la casa de la ciudad no me importaba dejar la puerta abierta y gemir sin inhibiciones pero por el momento no deseaba que mi padre se asustara o viera con malos ojos mi proceder, Así que por el momento decidí hacer mi masturbación privada y dejar que los sucesos me fueran guiando en el siguiente paso que daría. Me metí en la regadera y disfruté del agua fría que salía me asee bien y finalmente me puse solamente un diminuto bikini con el que salía de nuevo a la sala de la casa.

Papá en esos momentos se encontraba acomodando su ropa en el que sería su cuarto, yo lo miraba desde afuera, su cuerpo me encanta y ni que decir de los felinos movimientos de sus músculos. Pronto sentí el rubor subiendo de nuevo a mis mejillas así que mejor decidí pensar en otras cosas y encendí el televisor.

¡Vamos a dar una vuelta por la playa! – le pedí finalmente a mi padre cuando lo vi salir de la habitación ya en short y playera.
Claro que si mi vida… Vamos a pasear un rato y sirve que vemos si hay algún lugar cerca en donde podamos abastecernos de alimentos o bebidas.

Caminé del brazo de mi padre por la playa sintiéndome la mujer más afortunada del mundo, pegaba mi pecho a su brazo en repetidas ocasiones y noté que el no hizo el más mínimo intento de retirarlo. Todo por el momento marchaba como yo deseaba.

Efectivamente a unos dos kilómetros encontramos la entrada a un conjunto de casas y allí había una tienda en la que papá compró varias cosas, afortunadamente para nosotros el tendero tenía servicio a domicilio y no tuvimos que cargar nada, regresamos y poco después llegaba una motocicleta con el pedido que habíamos requerido.

Comenzaba a oscurecer papá sacó unas sillas al lado de la alberca que se encuentra detrás de la casa, luego de tender allí unas toallas nos sentamos y con toda la tranquilidad del mundo comenzamos a beber una cerveza, conversamos de algunas cosas que nada tenían que ver con lo que estábamos haciendo y así la tarde se fue pasando lentamente. Terminamos de beber como a eso de las diez de la noche, los dos traíamos una borrachera de campeonato cosa que por supuesto aproveché para pegar mi cuerpo al de mi padre y aunque él en todo momento se comportó como un caballero no dejó en una que otra ocasión ya sea por accidente o porque no tenía más remedio de tocar alguna parte de mi cuerpo que yo ponía en sus manos.

Claro, no llegamos a nada que pareciera un faje pero por lo pronto sirvió esa noche para tantear el terreno en el que me estaba metiendo.

Ya acostados nuevamente como de costumbre dejé mi puerta abierta y me masturbe lentamente sin ocultar mis gemidos, sabía que papá me escuchaba pues ahora nuestros cuartos estaban muy cerca el uno del otro. No hubo reclamo alguno. Al terminar de masturbarme me levanté en silencio aprovechando la oscuridad aproveché para ver en que condición se encontraba la habitación de papá, para mi mayor sorpresa la puerta se encontraba también abierta de par en par. Despacio me acerqué más y agudice el oído para captar algún sonido, pronto comprobé que mi padre se encontraba despierto dando giros de un lado al otro de la cama sin poder dormir, seguramente había escuchado como me masturbaba y ahora algo se removía en su mente.

Ese mismo episodio se repitió por dos noches más pero en la tercera noche con una nueva variante. Después de masturbarme y de espiar nuevamente la puerta abierta de papá, escuché que él se ponía en pie, pensé en correr para mi habitación pero algo me detuvo, escuché entonces los roces de las prendas que papá traía puestas mientras se iban deslizando por su piel, seguramente se estaba desnudando. Pronto volví a escuchar que se recostaba en la cama y entonces vino lo mejor. Algunos frotes de su piel se comenzaron a escuchar, lentamente al principio pero en segundos acelerando sus movimientos, supe enseguida que mi padre se estaba masturbando, su respiración poco a poco se fue haciendo más agitada y escuché entonces mi nombre. Quise en esos momentos correr hasta donde se encontraba y aprovechar la situación pero me contuve, deseaba hacer el juego más excitante.

Estuve escuchando todo el tiempo la masturbación de mi padre y aunque intenté mirar lo que sucedía la oscuridad era muy profunda. Luego de varios minutos pude notar que los movimientos eran mucho más y más rápidos. Un gemido me anunció justo el momento en que mi padre se venía, luego todo volvió a quedar silencioso. Con calma me retiré y dormí profundamente.

Ese nuevo día era especial y yo lo sabía pues había comprobado que mi padre no era completamente ajeno a los sentimientos que yo experimentaba por él, mis planes se iban trazando lentamente en mi mente y durante el desayuno comencé a pensar en lo que haría para más tarde, luego de desayunar junto con papá ambos dimos una larga caminata, los dos completamente mudos parecía que ambos pensábamos en lo sucedido la noche anterior.

La tarde fue de playa, jugamos, nos bañamos y descansamos un buen rato recostados en la arena bajo los rayos de sol. Todavía era demasiado temprano cuando mi padre dijo que fuéramos a reposar a la alberca, esto no estaba en mis planes pero no importaba demasiado.

Entramos a la casa y sin detenernos nos encaminamos hasta el jardín trasero en donde se encontraba la alberca, papá tendió una toalla en el césped y se tendió de espaldas en ella, yo veía su torso fuerte y sus piernas estiradas, poniendo atención vi el bulto que se formaba debajo de su short. Antes de recostarme en una poltrona coloqué una cerveza al lado de la toalla de papá y yo agarré una más, me recosté justo frente a él.

Cerveza tras cerveza los dos conversamos, todavía había sol cuando ya sentí que estaba mareada. Me levanté y de un brinco me zambullí en la tibia agua de la alberca, nadé algunos minutos y finalmente escuché a mi padre seguir mis pasos, pronto los dos jugueteábamos en el agua. Los roces de nuestros cuerpos fueron más intensos en esta ocasión, y pronto me percaté de que el palo de mi padre se estaba levantando. Sabía lo que tenía que hacer ahora. Como por descuido y justo cuando me encontraba atrapada por mi padre solté el tirante de la parte alta del bikini, mis senos quedaron desnudos a la vista de él.

Papá se quedó helado, mirando fijamente mis pechos con los pezones oscurecidos y completamente duros. Me abracé a él pegando los senos contra su torso, por inercia me abrazó y lo miré directamente a la cara. Sentí enseguida su duro tronco apretándose contra mi estómago. Todo se silenció en torno nuestro, mis ojos solamente miraban los ojos de mi padre que no se atrevía a mover un solo músculo.

Tomé la iniciativa rápidamente antes de que el momento se desvaneciera. Pegué mis labios a los de papá y todo entonces sucedió por sí solo. Los labios de mi padre respondieron y sentí su lengua ingresando en mi boca en segundos los dos estábamos enfrascados en un apasionado beso. Las manos de papá bajaron hasta mis nalgas , se metieron entre la tela del bikini y sentí sus suaves y gruesos dedos palpando, apretando, amasando con suavidad y excitación. Con mi mano derecha busqué entre su short y quedé gratamente sorprendida al sentir ese largo, grueso y palpitante pene que acaricié con lentitud y golosidad, moví arriba y abajo la piel del pene apretándolo tiernamente entre mis dedos, sentí su cabeza, gruesa y caliente moverse junto con los balanceos que le daba a la piel.

Con desesperación tanto mi padre como yo tratamos de sacarnos las estorbosas prendas pero sin conseguirlo, salí de la piscina casi tropezando y papá detrás, me alcanzó y me volvió a besar en la boca con desesperada pasión, sus manos siguieron acariciándome las nalgas mi bikini ya estaba por debajo de mi trasero. Despacio fuimos cayendo sobre la toalla en donde él se encontraba recostado anteriormente dimos sobre la toalla varios giros entre besos y caricias, finalmente quedé sobre él.

Me separé desesperadamente de mi padre y rápido jale hacía abajo el short que traía puesto, por vez primera veía completamente desnudo ese cuerpo que por tanto tiempo había deseado, su garrote se encontraba tremendamente erecto, los vellos oscuros y ensortijados coronaban su base, las bolas de papá contraídas por la erección se apreciaban entre sus muslos. Enseguida me recliné hacia esa tranca y sin esperar más tiempo la metí en mi boca, saboree ese delicioso caramelo lentamente disfrutando cada centímetro. Lengüetee esa gruesa verga cuando me la saque de la boca, lo hice primero por cada uno de los costados y finalmente centré la atención en la cabeza color púrpura mientras que con la mano movía el cuero arriba y abajo. Papá gemía y suspiraba tratando de soportar el placer que yo, su hija, le estaba regalando. Finalmente después de varios minutos de estarlo felando sentí que la verga se ensanchaba todavía más, sabía de qué se trataba así que me metí el tronco profundamente en la boca sin dejar de masturbarlo. Pronto recibí el caliente semen de papá en mi boca, devoré cómo pude ese néctar de macho que por tanto tiempo había anhelado. Trague todas y cada una de las gotas que papá me ofrecí y no dejé de mamar sino hasta notar que ya no salía nada más del aun erecto miembro.

¡Hija, que cosa más maravillosa! – gimió.
¿Te gustó papá?
Me ha encantado… Mira nada más cómo me tienes. – dijo él apuntando la mirada hacia su verga que aun continuaba durísima.

Sin perder un instante me bajé la mal colocada parte baja de mi bikini y quedé por fin completamente desnuda, me mostré a papá solamente unos segundos y enseguida me monté en su cuerpo, tomé la verga con mi mano y la guié hacia mi vagina, sentí el calor de su palo abriéndose camino en mi interior, estaba ya tan húmeda que no costó nada el tragarme el grueso pene de papá. Las sensaciones eran en verdad maravillosas, mis caderas subieron y bajaron a gran velocidad y antes de que lo cuento me encontraba llegando a mi primer orgasmo.

¡Oh, si, si! - gemí - ¡Me vengo papá, me estoy chorreando!

Y efectivamente mientras me seguía moviendo sobre el cuerpo de mi padre le bañaba con mis flujos todo ese delicioso tronco que me hacía enloquecer. Poco a poco fui disminuyendo el ritmo de los movimientos y al final me quedé recostada sobre el pecho de papá.

Las manos de él se apoderaron una vez más de mis nalgas, me las apretó con ternura y separó mis cachetes una y otra vez mientras que comenzaba desde debajo de mí a mover sus caderas. Lo besé en los labios metiendo profundamente mi lengua en su boca y saboree su ardiente saliva, nuevamente comencé a mover mis caderas pera ahora más bien en forma circular. Ahora los sonidos húmedos que se producían hacían mucho más excitante la cogida que nos estábamos dando. Papá me hizo girar sin sacarme el palo y ahora yo quedé debajo, se medio levantó tomándome por las piernas y colocándolas en sus hombros mientras empujaba con fuerza su verga en mi interior. Sentí enseguida que un nuevo orgasmo se formaba en mí y mis gemidos se intensificaron lo mismo que los movimientos de las caderas de mi padre. Las sensaciones se estaban volviendo insoportables y sin poder más me comencé a venir, justamente en esos mismos instantes sentí poderoso disparo de caliente semen que papá me estaba dejando en lo más profundo. Nuestros gemidos se unieron lo mismo que nuestros cuerpos y todo en esos pocos segundos fue la locura.

Cuando regresé a mi cuerpo noté que los movimientos de entrada y salida de la verga de mi padre eran más lentos, yo seguía con las piernas en sus hombros y lo miré.

¡Te amo, papá! – dije con todo el corazón.
¡Y yo a ti mi vida!

Despacio papá sacó su verga chorreando la mezcla de nuestros fluidos, se recostó a mi lado y allí sobre la toalla nos besamos, el olor a sexo aun subía hasta nuestras narices. Mi padre me miraba detenidamente disfrutando de la visión que mi cuerpo desnudo le regalaba, me dijo infinidad de veces lo mucho que le gustaba y qué ya desde hace tiempo se había dado cuenta de lo que yo sentía por él. Le pregunté porqué había tardado tanto tiempo en decidirse y me dio varios motivos, el principal es que esto no estaba bien. Pero la verdad que el incesto a mi no me preocupaba, deseaba estar con él y lo haría mientras me lo permitiera.

Completamente desnudos entramos en la casa y cada uno se metió en su habitación, por separado nos aseamos y al final nos encontramos nuevamente en la sala, nos sentamos en la sala y papá ahora mirándome de manera diferente me abrazó y besó en los labios. Estuvimos así por muchos minutos, besos y caricias eran lo único que sucedía. Ya para esas horas la oscuridad afuera era total y nosotros adentro también nos encontrábamos a oscuras.

Mi padre se levantó a encender la televisión e introdujo en la reproductora de discos una película que fue a buscar a su habitación, efectivamente era una pornográfica que juntos nos dispusimos a mirar. Por el momentos los dos nos encontrábamos vestidos aunque con ropa ligera y sin nada de ropa interior. Papá se sentó muy pegado a mí después de introducir el disco y darle reproducir al aparato, las imágenes no podían ser mejores. Mirando y palpaldo tanto papá como yo estuvimos por algunos minutos luego sin poder resistir más la calentura me levanté y me desnudé frente a él con lentos movimientos, bailando y sacando las prendas que me estorbaba, cuando al final quedé completamente desnuda me hinqué entre las piernas de mi padre y busque entre sus ropas el paquete, rápidamente saqué el falo ya completamente erecto y lo introduje en mi boca, lo mamé cerca de diez minutos mientras mi padre acariciaba mi cabellera.

Papá se levantó luego de que lo mamé y me tumbó con delicadeza sobre unas cobijas que jaló de otro sillón, las colocó en el suelo yo quedé boca arriba y esperé, papá se acomodó frente a mi separándome las piernas y comenzó primero a besar mi cuello y fue bajando lentamente, besando cada parte de mi cuerpo, con deliciosos besos y lengüeteadas papá se centró en mis pechos, me dejó los pezones completamente firmes y luego continuó con su camino hacia abajo, solamente se detuvo por algunos instantes en mi ombligo pero su principal objetivo era mi centro del placer. Ya abajo, con delicadeza separó con sus dedos mis labios vaginales y su lengua no tardó en ocuparse de mi caliente hueco. Las mamadas de papá en mi vagina pronto me condujeron a un delicioso orgasmo mismo que papá se bebió completamente. Entre los gemidos de la película y los que yo soltaba el ambiente era mucho más excitante. Ni que decir de la mezcla de escenas que de vez en cuando alcanzaba a vislumbrar cuando levantaba la cabeza. Sentí justo cuando me venía que uno de los dedos de mi padre se introdujo profundamente en mi panocha y con él restregó la parte de arriba de mi cueva, la sensación fue completamente increíble, papá había localizado mi punto “G”. Lo que sucedió en ese instante fue fenomenal una increíble cascada de flujo escurrió por entre mis labios vaginales y papá continuó bebiendo.

Después de tan estrepitoso orgasmo papá me dejó descansar por algunos minutos mientras me besaba los labios y acariciaba mis tetas.

¡Qué venida más fenomenal tuviste, hija!
¡Fue increíble papá!... Nunca antes me había sucedido algo así.
Por que nunca habías estado con alguien que te supiera calentar tanto como yo.

Y en realidad lo que mi padre me decía era cierto pues ninguno de mis amantes anteriores me había puesto tan caliente, no solo por el orgasmo obtenido sino por las sensaciones que el incesto con mi papá me hacía experimentar.

Mi padre se levantó y me hizo colocarme a cuatro patas, paré el culo lo más que pude mostrándole su belleza a mi padre, él se colocó detrás de mí y me besó el trasero completamente, desde esa posición también lamió mis labios vaginales para al final levantarse y apuntar su verga a mi nido. Despacio me fue penetrando desde atrás y haciéndome sentir todo lo largo de su portentosa virilidad. Con suaves movimientos de las caderas mi padre me llevó de nuevo al orgasmo y conteniéndose él mismo para no terminar las sesión.

Me pidió entonces que me recostara de nuevo sobre las cobijas boca arriba, se montó en mí y me penetró nuevamente por delante, lo abracé con intensidad mientras me cogía en la clásica posición del misionero, junto con él moví mis caderas circularmente haciendo mucho más satisfactoria la penetración y regalándole a mi padre exquisitos apretones de mis músculos vaginales. Otro orgasmo más me hizo presa de sus exquisitas sensaciones, grité, pujé y gemí con intensidad en cada contracción que me daba.

Papá se encontraba todavía entero pero yo ya no podía con tanto placer así que le pedí que en este último orgasmo se viniera conmigo, se recostó a un lado de mi cuerpo haciéndome colocarlo del lado derecho, papá me pidió que levantara la pierna izquierda mientras él maniobraba con su mano la verga para penetrarme desde atrás por la vagina, su verga rápidamente encontró mi panocha y se enterró profundamente en ella gracias a la gran humedad, las caderas de mi padre comenzaron a chocar contra mis nalgas en cada bombeo que me daba y con sus manos se apoderó de mis tetas a la vez que me besaba sutilmente el cuello. Esa posición era cómoda y deliciosamente excitante, yo bajaba la mano para poder acariciar a la vez mi vulva y el grueso y largo tronco de mi papá que no paraba de entrar y salir una y otra vez completamente lleno de fluidos.

Más pronto me comencé a acercar al orgasmo y se lo hice saber a mi padre qué enseguida comenzó a acelerar los movimientos de sus caderas contra mis nalgas. Segundos después yo comencé a soltar los jugos calientes que bañaron de nueva cuenta su endurecido sexo, él por su parte no tardó demasiado en soltarme todo el ardiente semente que cargaba en las bolas, las sensaciones fueron tan increíbles que no pude contener las lagrimas, eran sensaciones tan intensas que no sabía ni como reaccionar. Después de las mutuas venidas los movimientos fueron cesando, los cuerpos nos sudaban y el olor a sexo se esparcía por toda la sala.

Papá se recostó despacio y yo me quedé recargada en su pecho sintiendo como su virilidad iba perdiendo dureza dentro de mi vagina, las mieles de nuestro encuentro se escapaban de mi panocha a raudales mojado a la vez mi nalga derecha y el muslo de mi padre que se encontraba pegado a mi cuerpo. Permanecimos allí en la sala completamente unidos mirando el final de la olvidada película pornográfica con la que habíamos comenzado el juego sexual.

Desperté ya muy entrada la noche, me encontraba al lado de papá y el me abrazaba, ni siquiera supe en que momento me quedé dormida, la pantalla del televisor únicamente mostraba un tono azul, la película seguramente había terminado hacía mucho. Moví ligeramente a mi padre para pedirle que me acompañara a la cama y juntos dormimos profundamente hasta la mañana siguiente.

El sol estaba ya en alto cuando abrí los ojos, papá continuaba profundamente dormido, después de levantarme me metí en la regadera y el duchazo me refrescó deliciosamente. Salí desnuda del baño y fui a mi habitación para escoger algo de ropa. Escogí una delgada blusita sin mangas de tela muy delgada debajo de la cual se marcaban fabulosamente mis pezones y un short cortito que dejaba la mitad de los cachetes de mi trasero desnudos. Me encaminé después hacia la cocina para prepararle a mi fantástico amante un delicioso almuerzo y así agradecerlos las increíbles rato de placer que me estaba proporcionando.

El delicioso olor despertó a mi padre que se presentó en la cocina sólo minutos antes de que yo terminara.

Que delicioso huele eso que estás cocinando, hija.
Es para ti papá ¡en agradecimiento!
¿En agradecimiento a qué mi nena?
Bueno, tú sabes.
Eso, no hija… Eso te lo debo de agradecer yo a ti… Una hermosa mujer como tú no siempre se fija en un anciano como yo.
¡Papá!... No digas esas cosas… Muy bien sabes que no eres un anciano, más bien diría yo que eres todo un cuero.
¡Huy, gracias mi vida!... Si esa comida es tan dulce como tú, seguramente es todo un manjar… Y hablando de manjar… ¡Qué linda ropa escogiste hoy!

Me ruboricé levemente ante ese cumplido de mi padre y con más entusiasmo levanté mi trasero mostrando mis generosos cachetes medio cubiertos por el short que marcaba más deliciosamente mis curvas. Entre los dos pronto dimos cuenta del delicioso desayuno que preparé y conversamos de lo mucho que nos estaba encantando lo sucedido.

Luego de terminar mi padre se fue a duchar mientras yo limpiaba el servicio, a los pocos minutos salía mi padre enfundando en un traje de baño ajustado que mostraba su delicioso paquete al frente.

¡No puedes salir con eso, papá!
¿No?
¡Claro que no!... Todo el tiempo voy a andar con ganas de que me jodas.
Hija… Lo mismo opino yo de tu vestimenta, mira nada más como ando desde que te vi. – Papá en esos momentos hizo énfasis en el bulto al frente de su traje de baño.
Bien, pues ambos tendremos que contenernos y a ver que sucede. – dije.
Bien, pues entonces adelante.

Salimos de la casa así vestidos, papá únicamente se colocó una playera larga encima para evitar dorarse de más con los rayos de sol.

Caminamos por la playa tomados de la mano y hablando de cosas que nunca me hubiera imaginado contar a mi padre y cosas que él seguramente nunca me hubiese contado en otra situación. Me encontraba casi caminando entre las nubes pero regresaba a tierra al sentir la tibia agua del mar mojándome la planta de los pies. Un par de horas más tarde nos deteníamos de nueva cuenta frente a la casa, papá entró por un par de toallas que colocó en la suave arena y allí nos tendimos a conversar. uno al lado del otro.

Papá colocado a mi lado no dejaba de tomarme de la mano y acariciar mi cabello, mi espalda y por supuesto mis nalgas.

Nunca me hubiera imaginado el hacerlo con tigo, mi vida. – dijo papá.
Pues yo lo deseaba desde hace mucho tiempo, papá.
¿Y porqué nunca me dijiste nada?
¡No, no sería posible!... ¿Cómo hubiera tenido que hacerlo?... No creo que sea muy normal que una hija se le declare abiertamente a su padre… No, no creo que hubiera podido hacerlo.
Si, creo que tienes razón, la verdad es que ya en algunas ocasiones te había escuchado mientras te masturbabas… ¡No ponías mucho cuidado, sabes!
¡Claro, lo hacía a propósito!
Eso lo supe después… Pues una noche mientras te masturbabas me acerqué a tu puerta y escuché que decías “papá, papá” mientras lo hacías. No sabes lo qué eso me hizo sentir. Varias veces tuve que masturbarme esa misma noche y si no corrí a tu cama fue solamente por prudencia… Pero el tiempo comenzó a pasar y cada vez que te miraba notaba que te estabas convirtiendo en una mujer muy hermosa, eso fue lo que finalmente me decidió a comprar esta casa.
¿Quieres decir que solamente compraste la casa para estar aquí con migo?
¡Si, así es!
¿Y entonces porqué desde el primer momento no corriste hasta mi habitación y me hiciste tuya?
No, no… Tenía que dejar que el juego continuara… Supe desde el primer momento que tú seguirías intentando hacer cualquier cosa y me encantó que me sedujeras… Me gusta escuchar como te masturbas y luego saber que me espías mientras yo lo estoy haciendo.
¡Mmm, me estás poniendo cachonda con esta conversación, papá!
Pues no creas que yo soy de palo… Si metes tu manita por aquí lo vas a comprobar.

Me incorporé enseguida y miré hacia abajo hacia la entrepierna de mi padre y comprobé que efectivamente su garrote se encontraba completamente endurecido. Estiré la mano y me apoderé de ese deliciosos pito que me hacía delirar de placer. Besé a mi padre con intensa pasión y él me respondió de la misma manera, enseguida sentí como sus manos se metían por debajo de mi corto short y palpaba con ardiente deseo mis nalgas, sus dedos se movieron de un lado para el otro hasta que se centraron en el canal que separa las nalgas y bajaron despacio por allí hasta encontrar mi ano, con suavidad papá pasó sus dedos por mi agujero haciendo que me estremeciera en el acto.

Pronto papá se encontraba casi encima de mi cuerpo, besándome y acariciándome con gran pasión, yo sentí pronto que mi vagina comenzó a humedecerse intensamente y sin poder contenerme por más tiempo empecé a bajarme el short. Papá al ver lo que hacía decidió seguir mis pasos pero antes echó una mirada por los dos costados de la playa, todo afortunadamente se encontraba solitario, papá se levantó y me sacó por completo la estorbosa prenda y luego se quitó también su traje de baño. La verga de papá saltó en el acto mostrándome la extraordinaria firmeza que seguramente no tardaría en estar dentro de mi cuerpo. Abriendo mis piernas al máximo le mostré el camino a mi padre que enseguida se enfiló hacia él.

La gorda y púrpura cabeza del pene de papá comenzó a resbalar hacia dentro de mí, la sensación se volvió increíble y más jugos brotaron de mi ser, las mieles de mi interior pronto comenzaron a correr por entre mis labios vaginales y la penetración se completó una vez más. Papá montado sobre mi cuerpo cabalgó una y otra vez y entre besos y caricias llegué rápidamente al primero de mis orgasmos, gemí con intensidad rodeada del ruido de las olas reventando contra la arena y la cálida brisa que soplaba en esos momentos. Afortunadamente el sol se encontraba oculto por unas ligeras nubes que impedían que los rayos cayeran con todo su peso sobre nuestros cuerpos.

Papá en la euforia de nuestra pasión me levantó la blusa para sacarme los senos y besarlos, mamarlos y chuparlos con deleite. Mis pezones que ya estaba duros todavía se pusieron mucho más erectos, la lengua de mi padre se paseó y enredó en ellos una y otra vez y pronto esta llegando al segundo orgasmo.

Haciendo girar nuestros cuerpos pronto me encontré sobre el cuerpo de mi padre, su verga seguía completamente dentro de mí y yo comencé a mover las caderas lentamente hacia delante y atrás. Miré hacia abajo y pude ver como el tronco entraba y salí de entre mis labios vaginales, me saqueé rápidamente la blusita sin mangas y quedé por completo desnuda, claro volví a mirar a un lado y al otro comprobando que nadie se acercaba.

Las manos de mi padre subieron enseguida hasta mi cara para acariciarme, luego las pasó por mi cabellera y al final se apoderó de mis senos, los amasó suavemente y sin dejar de mirarme a los ojos, nos comunicamos un sin fin de sensaciones mientras cogíamos allí sobre las toallas que estaban sobre la arena.

Mis movimientos se comenzaron a hacer más y más intensos y noté en el rostro de mi padre la placentera sensación que estaba experimentando, supe enseguida que se estaba acercando lo mismo que yo al orgasmo y aceleré un poco más. Cuando comencé a sentir que me venía se lo dije a mi padre y él empujando sus caderas contra mi cuerpo también se comenzó a venir. La ardiente crema de sus bolas salió disparada dentro de mi cuerpo con extraordinaria fuerza, sentí su golpe y su calor llenándome inexorablemente. Gemimos y bufamos artos de placer mientras que nuestros cuerpos continuaban moviéndose rítmicamente, papá todavía empujó más y más tratando de pegar en lo más profundo de mi ser yo al sentir su cabeza rozando mi matriz no pude contener otra intensa oleada de fluidos que terminaron de bañar el erecto tronco de mi papá.

Me dejé caer finalmente al lado de mi padre cuando ya todo había terminado, nos besamos con intensidad.

¡Es maravilloso! – gemí.
¡Lo es, no imaginas cuanto! – dijo mi padre besándome.

Tras descansar algunos minutos ambos nos pusimos de pie y así completamente desnudos caminamos hasta meternos en el mar, nos refrescamos y jugamos con la tibia agua durante un par de horas más y luego así completamente desnudos recogimos las cosas y regresamos hasta la casa.

Juntos corrimos a la ducha y entre caricias y besos papá y yo nos aseamos, salimos directo al cuarto en donde nos secamos y pusimos algo de ropa, solamente lo básico cómo para permanecer en casa.

Papá se encargó de preparar una deliciosa cena mientras tanto yo me dediqué a acomodar las cosas de la casa. La cena la tomamos en el jardín a un lado de la piscina, claro a la luz de las velas. Conversamos de mil cosas y si alguien nos hubiera observado bien abría pensado que se trataba de una pareja normal. Papá se comportó como todo un caballero y en realidad siempre lo ha sido.

Por fin quedamos satisfechos de comida y todavía nos quedamos allí por largas horas, conversando y coqueteando uno con el otro.

Eran casi las dos de la madrugada cuando nos levantamos de la mesa del jardín y tomados de la mano caminamos hasta la habitación de papá, antes de acostarnos nos desnudamos por completo y así nos metimos en la cama, abrazados pronto alcanzamos el reparador descanso.

Despertamos casi a las diez de la mañana, todo estaba completamente en silencio a lo lejos solamente se escuchaban las olas chocando contra la arena, papá estiró su mano para alcanzar mi entrepierna y suavemente me la comenzó a acariciar, la calentura se me subió en el acto. Abrí levemente el compás de mis piernas para que él pudiese maniobrar a su antojo.

Los jugos de mi concha no tardaron en humedecer los dedos de mi padre y yo no tardé demasiado tiempo en llegar a un delicioso orgasmo, me comenzaba entonces a levantar cuando terminé de venirme para retribuirle a mi padre el favor pero antes que lo hiciera él me detuvo.

¡Mastúrbate para mí, hija! – dijo mirándome
Claro que lo haré papá… Pero con una condición.
¿Cual?
¡Qué tú hagas lo mismo mientras me observas!
Me parece un trato justo… ¡Adelante!

Me destapé completamente mostrando mi cuerpo completamente desnudo y me orillé hasta el lado opuesto al que se encontraba papá y me acomodé dejando mis piernas bien abiertas, llevé mi mano derecha hasta la entrepierna y lentamente me comencé a acariciar los labios vaginales, así comienzo por lo general cuando lo hago. Despacio froté con mis dedos los gruesos labios y comencé poco a poco a hundir mi dedo medio en la concha, los chasquido húmedos de los jugos que ya había segregado comenzaron a hacer el ambiente mucho más excitante, algunos leves gemidos comenzaron a escapar de mis labios ligeramente abiertos.

Papá mientras me miraba también se destapó y pude ver su hermoso pene completamente erecto, también con su mano derecha se agarró el tronco y mostrándomelo perfectamente comenzó a mover la piel de su garrote, la cabeza salía y se ocultaba primero lentamente y poco a poco con más velocidad, noté una gota de liquido transparente que salía y lubricaba la púrpura cabeza que ahora brillaba con intensidad, la respiración de mi padre se agitó mucho más luego de varios minutos y sus ojos continuaban clavados en los movimientos que mi mano hacía en mi panocha.

Yo estaba ya bastante cerca del orgasmo y mis gemidos aumentaron su intensidad, papá aceleró al mismo tiempo los movimientos de su mano sobre su garrote y ya sin poderme contener me comencé a venir entre gemidos y sollozos de placer. Mi padre viendo como me retorcía y disfrutaba, tampoco se contuvo me dijo que estaba listo y presté atención en el acto. Un poderoso disparo de semen me vino a golpear el estómago hasta el otro lado de la cama y luego uno tras otro salieron más chisguetes de la deliciosa crema de mi padre, yo miraba atónita como la leche seguía saliendo y quise devorarla pero me contuve pues la imagen era perfecta.

Después de calmarnos ambos nos miramos, nuestros sexos se encontraban chorreando con sus propios jugos y no pudimos evitar reírnos de nosotros mismos y reconocer que la experiencia había sido en verdad excitante. Luego de otros minutos de reposo nos levantamos para repetir las tareas del día anterior, desayuno, caminata y juegos en la playa, esta ocasión sin sexo pues había algo de gente paseándose por aquí o por allá ya que era fin de semana y se llenaba un poco más el lugar.

Por su puesto regresamos temprano a casa pues ya estábamos calientes después de la hora de la comida.

Enseguida nos fuimos hasta la piscina y allí nos desnudamos completamente, papá se sentó en la orilla de la alberca y me pidió que entrase en la misma. El agua estaba tibia y me encantó ver que la verga de mi padre ya se encontraba completamente erecta, sabía muy bien lo que tenía que hacer así que me coloqué en la orilla frente a mi padre que ya tenía las piernas abiertas y mostraba orgulloso esa deliciosa barra. La profundidad de ese lado de la piscina dejaba que parte de mi pecho sobre saliera y mi cabeza quedaba muy por encima del suelo de la orilla, perfecto para lo que teníamos en mente. Acaricié los muslos de papá mientras bajaba mi cabeza hasta la entrepierna, abrí los labios y busqué la punta del erecto miembro que papá me ofrecía. Lentamente deslicé la lengua por el erecto tronco y lo fui devorando. Lo metí en mi boca hasta que topó con mi campanilla y de ese modo comencé a hacerle una profunda felación a mi padre.

Al poco tiempo sentí la verga inflamándose más y más y la sujeté con mi mano derecha por la base para a la vez comenzar a masturbarlo. Papá también ayudo levantando y bajando sus caderas mientras con una mano me acariciaba la cabellera. Unos diez o doce minutos duró la felación y fui recompensada con la lefa caliente que papá soltó en mi boca, bebí sin parar ese néctar delicioso y continué chupando el palo para evitar que perdiera su dureza. Aunque creo que no hubiese sido necesario pues papá se encontraba muy caliente.

Él se metió junto conmigo en la alberca y me dio un largo y ardiente beso en la boca para luego cargándome por las nalgas depositarme en el lugar que él ocupaba en la orilla de la alberca, me abrió las piernas y me recargué sobre los codos para dejarle espacio y mirar lo que continuaba. Mi padre hundió su cabeza entre mis piernas y enseguida pasó su lengua por mis labios vaginales, gemí al sentir esa deliciosa caricia. Una tras otra las caricias linguales en mi vagina se incrementaron y pronto la invasión de la lengua de papá se hizo más profunda. Con los labios de su boca papá atrapaba mis labios vaginales y los chupaba, luego metía profundamente su lengua en el agujero para extraer lo calidos jugos que yo le regalaba, mis caderas comenzaron a girar sin que las pudiera detener y papá no paró de chuparme deliciosamente hasta conseguir que llegara a un orgasmo intenso y delicioso.

Descansé únicamente unos segundos y apoyada en las manos me deslicé lentamente hacia el interior de la alberca, mi padre me estaba esperando y sujetándome por la cintura me fue guiando lentamente al agua, sentí la verga completamente erecta apoyarse contra mis nalgas y con la mano la apunté al sitio correcto, despacio fui cayendo y el garrote se fue enterrando hasta que finalmente llegó a lo más profundo, la calidez de esa barra de carne dentro de mi cuerpo era increíblemente deliciosa, enredé mis piernas en la cintura de mi padre y mis brazos en su cuello, nos besamos.

Subiendo y bajando rítmicamente comenzamos una lenta cogida, la verga entrando y saliendo de mi vagina y mis nalgas golpeando el agua una y otra vez, mis senos se rozaban contra el pecho de mi padre y nuestras bocas moviéndose la una con la otra en un apareamiento bucal sin igual. No pude contener mis gemidos al llegar al orgasmo y tuve que separarme de la boca de mi padre por algunos segundos mientras me venia.

Después del orgasmo mi padre se salió de mi cuerpo y me bajó, juntos salimos de la alberca y nos encaminamos hasta el porche del jardín, allí hay una hamaca en la cual mi padre se recostó boca arriba. Su verga recostada en su estomago se veía deliciosa mientras palpitaba. Me coloqué a un lado de la hamaca y levanté una de mis piernas para pasarla al otro lado papá guié en esos momentos su barra y la apuntó en mi concha, cuando bajé la pierna del otro lado ya m encontraba ensartada nuevamente.

Mi cuerpo comenzó a subir y bajar lentamente, disfruté de esa deliciosa sensación en cada segundo, me vine una vez más bañando esa verga que no se cansaba de disfrutarme, me desmonté después de mi venida y empinada me dediqué a mamar ese nabo completamente repleto con mis propios jugos, lo chupé hasta dejarlo completamente brillante con mi saliva y nuevamente me monté en la hamaca pero en esta ocasión de espaldas a la cara de papá. Subí y bajé nuevamente pero los pocos minutos sentí las manos de mi padre en mis senos y él me fue recostando sobre su pecho, levanté los pies para colocarlos en la misma hamaca mientras que papá subía y bajaba las caderas, metiendo y sacando de esta forma su gran verga, los jugos de mi vagina se escurrían lentamente bajando por las bolas de mi padre, mojando las hilachas de la hamaca que nos servia de nido de amor. Un orgasmo más me estaba haciendo gemir intensamente y papá empujaba y empujaba saboreando además de mis labios pues yo giré la cara para entregárselos. Las manos de mi padre continuaban amasándome los senos sin descanso, pellizcando mis pezones ligeramente con la yema de los dedos y haciéndome sentir que el mundo completo me pertenecía en esos momentos, no podía creer la resistencia de mi padre pero estaba completamente encantada de haber realizado mi sueño más anhelado. La venida que tuve fue como las primeras expulsé una gran cantidad de fluidos que bañaron por completo la verga y las bolas de mi padre.

¡Ven, vamos a la cama, hija! – dijo papá después de que terminé de venirme.
¡Vamos!

Corrimos hasta el cuarto y encendí la luz mi padre estaba de pie al lado de la cama y me esperaba.

¡Empínate!... Déjame apreciar ese hermoso culo que tienes.
¡Si, amor!

Obedecía a mi padre y justo en la orilla de la cama me empiné mostrándole mi culo bien paradito. Mi padre me chuleó el trasero e hincado me chupó la vagina y el ano por muchos minutos más. Puso especial atención en mis nalgas, separó mis cachetes y centró las lamidas en mi agujero trasero. Su lengua penetró profundamente en mi ano regalándome un placer de lo más enloquecedor.

Mi padre se levanto y enjugó con su propia saliva su endurecida verga, la frotó algunas veces con su mano y luego la guió hasta colocarle entre los gruesos labios vaginales, lentamente me penetró y en cuestión de segundos la verga se encontraba completamente dentro de mi cuerpo. Con suaves movimientos me comenzó a coger sujetándome por las caderas y reclinándose de vez en vez para acariciar mis senos desde atrás. Papá movía las caderas lenta pero profundamente haciéndome sentir su glande hasta el fondo, me comencé a venir en gran cantidad y sentí mis propios jugos descendiendo lentamente por mis muslos. Papá no paró de mover sus caderas y mis jadeos se hicieron mucho más intensos. Las sensaciones en ningún momento pararon después de la venida y apreté con fuerza los músculos de la vagina para ordeñar a mi padre que todavía aguantó en perfecta forma hasta un segundo y violento orgasmo que me hizo gritar como una loca posesa. El ardiente semen de mi padre se depositó en lo más profundo de mi ser haciendo que las sensaciones tan deliciosas que ya experimentaba se acrecentaran todavía mucho más. A lo lejos escuché los jadeos de mi padre pues en realidad casi había perdido la consciencia por tanto placer.

Luego de la venida de ambos papá sacó lentamente su verga de mi panocha, todavía ese movimiento nos regaló una deliciosa sensación qué logró que nuestros cuerpos se erizaran completamente, el garrote salió escurriendo tanto mis jugos como la crema de mi padre y de mi propia vagina se escurrió un torrente de semen y caldos vaginales completamente revuelto y espumoso. Me dejé caer boca abajo en la cama respirando agitadamente y sentí el peso del cuerpo de papá desplomándose a mi costado izquierdo.

¡Ahh, hija!... ¡Qué rica manera de coger!... No puedo soportar tanto placer que me ofreces.
Pues digo exactamente lo mismo papá. – dije girándome hacia él.
¡Sabes hija, me gustaría probar otra cosa!
¿Otra cosa? – pregunté extrañada - ¿Cómo qué?
Pues, bueno… No sé si te gustaría la idea… Pero la verdad es que tienes un culo delicioso y me gustaría metértela por allí.
¿En serio papá?... ¿Me la quieres meter por el culo?
¡Sí!
Pues nunca lo he hecho por allí, papá… Pero a ti te dejaría que me hicieras cualquier cosa… ¿Ahorita?
¡No! – dijo papá riendo – No creo que después de la cogida que nos acabamos de dar pueda soportar otra en estos momentos.
¡Ni yo!
¿Mañana? – preguntó papá.

No contesté pero lo miré coquetamente asintiendo levemente con la cabeza, el me besó con ternura en los labios y me abrazó.

Despertamos cerca de las diez de la mañana, no nos habíamos desvelado tanto y descansamos a pierna suelta, en esta ocasión mientras yo me duchaba papá preparó el almuerzo, salí completamente desnuda del baño y así me pasee por la casa. Cuando mi padre mi miró en la cocina completamente desnuda tuvo enseguida una poderosa erección.

¡Hija, qué agradable sorpresa!
¿Te gusta, papá!
Mira nada más como me has puesto. – dijo él señalando la erección que era más que notoria.
¡Si tú lo deseas yo puedo apaciguarlo! – dije coqueteándole.
Bueno, eso sería muy delicioso pero el almuerzo se enfría y tengo que guardar energías… ¿Recuerdas?
¡Cómo crees que lo olvidaría!... Y no sabes como lo deseo, papá.

Almorzamos placidamente conversando de las cosas que nos gustaría hacer después de pasar estas vacaciones y ambos coincidimos en que lo más prudente sería que yo continuara durmiendo en mi cuarto y que cuando quisiéramos coger simplemente yo o él nos pasáramos a la habitación del otro o avisáramos con anterioridad. De este modo cuando mi madre nos fuese a visitar no encontraría nada fuera de su sitio y se evitarían las sospechas que pudiese llegar a tener.

Al terminar el almuerzo mi padre se metió en la ducha y yo me quedé en la cocina recogiendo las cosas. Papá salió ya listo para nuestro recorrido por la playa y yo me fui a poner mi traje de baño y una blusa encima.

El clima estaba endemoniado, el calor fuera de la casa era en verdad insoportable aun así salimos a dar nuestra caminata por la playa, tanto papá como yo nos descalzamos y avanzamos entre la playa y el agua tibia que las olas arrojaban a nuestros pies, íbamos tomados de la mano, jugueteando como lo hace una verdadera pareja de enamorados. Después de una larga caminata llegamos a un cúmulo de piedras que hacían difícil la caminata por la playa pero el choque de las olas contra las prominencias era impresionante y agradable de observar.

Tanto mi padre como yo fuimos de la idea de permanecer un rato en el sitio observando como las olas se estrellaban con fuerza contra las rocas y salpicaban agua a grandes alturas.

Estuvimos en silencio mirando, abrazados y salpicándonos con la espuma salada del agua de mar que caía sobre nuestras cabezas. Luego de un rato notamos que la marea comenzaba a subir así que sumimos un poco más por el pedrerío y alcanzamos lo que parecía ser una pequeña cueva ya en el acantilado. Nos sentamos en el borde de la misma y desde allí continuamos mirando, pero ahora las cosas comenzaron a cambiar pues mi padre me abrazó y con su mano comenzó a acariciarme mi senos izquierdo. Yo me comencé a calentar y sentí que algo de fluido me bajaba.

Papá se percató enseguida de mi excitación y entonces me besó con pasión, su lengua y la mía se enredaron en un jugueteo intenso y ardiente. Papá se levantó mostrándome la poderosa erección que ya se le había formado debajo del traje de baño. Yo me levanté también y me saqué la blusa que traía, los pezones se marcaban acentuadamente debajo del bikini, papá sin poder contenerse por más tiempo me desanudo el listón del sostén y se apoderó de mis dos senos desnudos con ambas manos, mamó los pezones con desesperación mientras me acariciaba con la mano el resto del seno y todo esto mientras yo me apoderaba de su verga bucando por debajo de su traje de baño. El tronco se encontraba completamente inflamado y caliente con mis dedos atrapé la lanza y comencé a moverla despacio de arriba para abajo, papá me lo agradeció poniendo más intensidad en las mamadas que le daba a mi pecho. El traje de baño de papá al ser tan justo me impedía una buena movilidad así que tan pronto como pude se lo bajé hasta los muslos y la poderosa y gruesa daga quedó entonces horizontal y pude mover su piel caliente con más facilidad.

¡Déjame mamar tu panocha, hija! – dijo mi padre separándose de mí.

Abrí mis piernas sin contestar y mi padre se hincó frente a mí, él pegó su rostro a mi cuerpo oliéndome primero por encima de la parte baja del bikini que aun tenía puesta. Acarició también cada una de las curvas y líneas del bikini y finalmente me hizo a un lado la parte frontal, mi vagina se mostró entonces y mi padre pegó su nariz, luego pegó su boca y con su lengua me hizo estremecerme, las lamidas que mi padre me daba en la vagina eran deliciosas, centraba su atención sobre el clítoris y gran cantidad de mis jugos comenzaba a resbalar lentamente por los muslos pero él los alcanzaba y los lamía de mi piel. En dichas condiciones el orgasmo no tardó demasiado y fue de lo más suculento, gemí intensamente pero el rugido de las olas estrellándose contra las piedras opacaba mi voz.

Después de ese delicioso orgasmo mi padre se levantó y me hizo girarme contra la pared de la cueva, mi culo quedó a su disposición, él me bajó el calzón del bikini y se dedicó a besar y lamer mi trasero. Yo apoyaba las manos en la pared de piedra de la cuevita para levantar más el trasero y dejarle así más espacio a papá para hacerme gozar.

La lengua de mi padre fue recorriendo lentamente mi trasero, cada uno de los cachetes y luego el canal que los separa, despacio mi papá bajó hasta encontrar mi arrugado agujero trasero, sentí su lengua moviéndose primero en círculos y luego tratando de penetrar; lo comenzó a conseguir luego de varios minutos. Sentí el húmedo calor de su carnosa lengua metiéndose profundamente en mí y la verdad es que esa sensación fue extraordinaria.

Tras algunos minutos de esta papá lengüeteando mi ano sentí que agregaba uno de sus dedos, fue algo realmente nuevo para mí, algo que me gustó pues papá sí que sabe dedear el culo. Mi vagina no dejaba de segregar jugo mientras experimentaba las deliciosas sensaciones que me producía el dedo de papá en el orificio trasero. Unos diez minutos después mi padre se puso en pie, se pegó a mi cuerpo y desde atrás me besó tiernamente el cuello, sus manos no tardaron en apoderarse de mis tetas y con ardiente pasión las acarició, sentí su verga paseándose de arriba abajo por encima del canal del culo, entre los cachetes de mis nalgas y apreté más el cuerpo para poder sentir el calor y la dureza de ese delicioso tronco. Muy bien me imaginaba cual iba a ser el siguiente paso pero estaba dispuesta a disfrutar de esa nueva experiencia que mi padre me estaba ofreciendo. Giré la cara para pedirle a mi padre un beso qué casi enseguida llegó.

Luego papá comenzó a flexionar las piernas lentamente y sentí cómo la cabeza de su pene comenzó a descender lentamente por mi trasero, al final la punta caliente del palo se anidó justamente en el agujero de mi culo. En esos momento mi padre separó un poco su cuerpo del mío y con la mano derecha se tomó la verga mientras que dejaba caer un largo ilo de saliva que cayó justamente entre mi ano y su glande. Las caderas empujaron y sentí la presión del hongo cabezón contra mi ano, lentamente la punta fue ganando terrenos en mi interior y solamente un par de minutos después toda la cabeza se encontraba dentro de mi agujero. Sentí mi esfínter abriéndose ampliamente y una pequeña punzada me molestó.

¿Te duele mucho? – preguntó mi padre.
¡No!... Sigue papá.

Sujetando ahora mis caderas papá empujó un poco más su tronco dentro de mí, ahora sí un dolor intenso me recorrió desde el recto hasta la nuca aunque no era demasiado fuerte y dejé que mi padre continuase con su trabajo. El grueso palo siguió avanzando inexorablemente y con cada nuevo milímetro de avancé el dolor se incrementaba, papá ya no me preguntó nada más solamente empujó mientras que yo pujaba y bufaba sintiendo cómo él me rompía el culo.

Estaba ya a punto de pedirle a mi papá sque se detuviese cuando sentí sus vellos púbicios rozando mis nalgas y supe que ya casi tenía toda su verga dentro, entonces solamente apreté los dientes y soporté el resto de la penetración. Sí, finalmente toda la verga de mi padre se encontraba dentro de mi cuerpo y él e apretó nuevamente contra mí sujetando mis senos y moviendo ligeramente las caderas, cogiéndome por el culo muy lentamente.

El dolor inicial fue pasando poco a poco y en lugar de eso una exquisita sensación se fue apoderando de mí. Con cada nueva entrada y salida del pene de mi padre se comenzó a hacer más y más satisfactoria y entonces sucedió lo que yo nunca me hubiese imaginado, un intenso y espectacular orgasmo hizo que mi vagina se contrajera con fuerza y sentí cómo los fluidos comenzaban a ser segregados y el placer entonces fue completo el dolor desapareció y desde ese momento me olvidé por entero de que la verga de mi padre se encontraba abriéndome el ano. Él se separó ligeramente de mi cuerpo pero sin separar su sexo de mi culo, continuó empujando y empujando mientras se sujetaba de mis caderas y miraba como su garrote entraba y salía de mi cuerpo. Me acariciaba el cabello y la espalda mientras me hacía sentir cosas maravillosas. Papá no dejó de mover su cuerpo mientras yo me acercaba sin remedio al siguiente orgasmo qué fue todavía mejor que el primero pues justamente cuando me venía sentí la caliente lefa de papá llenándome por completo las entrañas, la sensación que produjo en mí su venida fue increíble y así juntos terminamos de coger en ese espacio natural y hermoso que se nos había ofrecido.

Despacio mi padre fue sacando la verga de mi ano y sentí por fin cuando el palo salió cómo mi culo fue dilatándose poco a poco, parte del semen que contenía en el interior se regó por mis muslos y un olor característico del sexo anal se esparció en el ambiente.

¡Ah sido increíble, papá! – dije aun con la respiración agitada.
¡Qué bueno que te gustó, hija!... La verdad es que tienes un culo en verdad apretado y me costó mucho trabajo contenerme… Casi me vengo a la primera, afortunadamente me logré controlar.
¡Pero mira nada más! – dije mirando el palo de mi padre que aun estaba semi parado y brillante por los jugos. – ¿Me dejarías chupártelo?
¡Hija!... ¿Pero crees que te lo negaría?

Papá no tuvo que decir nada más me hinqué delante de él y tomando por la base el tronco y lo levanté, lo guié hacia mi boca y sentí el sabor de mi propio culo mezclado con el semen de papá.

Justamente como era mi objetivo logré mantener y levantar todavía más el tronco de mi padre, lo estuve mamando cerca de cinco u ocho minutos y cuando comprobé que ya no se perdería la erección me levanté.

¡Ahora métemelo por delante! – dije.
¡Será un placer mi vida!

Me recargué contra la pared de roca de la cueva en donde nos encontrábamos y mi padre se abalanzó enseguida sobre mí, se hincó y me lengüeteó la concha durante algunos minutos después se levantó y se pegó a mi cuerpo, papá me levantó la pierna izquierda y moviendo con las caderas su palo lo apuntó hasta mi entrada vaginal, sentí la cabeza anidándose entre mis labios vaginales y el empujón que mi padre dio después hizo que el pene se enterrada casi por completo.

¡Así, si!... ¡Qué rico, si, así papá! – gemí.

Papá empujó toda la barra para que quedase completamente dentro y yo solté un gemido más intenso al sentirla tocar lo más profundo, besé con desesperación la boca de mi padre y me abracé de su cuello. Las caderas de mi padre se comenzaron a mover y mi pierna siguió en el aire levantada por su brazo derecho.

Con los deliciosos movimientos de mi padre pronto me comencé a acercar al orgasmo y se lo anuncié pegando la boca en su oído, él acelero los movimientos diciéndome que se quería venir nuevamente conmigo, empujé una y otra vez metiéndose profundamente y apreté con fuerza los músculos vaginales para ayudar a papá con su propio orgasmo.

Sentí la el esperma reventando en lo más profundo de mi cuerpo, justamente en el momento en que una enorme ola lo hacía a lo lejos y comparé los dos sucesos mientras que también yo me comenzaba a venir en un torrente de jugo que pronto comenzó a correr por mi muslo de la pierna que tenía abajo. Algunas gotas de semen y jugo vaginal cayeron sobre el suelo de la cueva y las últimas embestidas fueron dadas.

Caminamos a casa después de un largo descanso, ah , y claro después de habernos vestido de nuevo.

Así es como los días pasaron rápidamente en la casa de la playa que mi padre había comprado, regresamos a casa en la ciudad completamente ennegrecidos por todo el tiempo que paseamos asoleándonos, era extraño estar en casa de nuevo pero ahora con la situación de qué mi padre era a la vez mi amante.

Esa primera noche en la casa no hubo nada de sexo entre los dos solamente nos dedicamos a descansar de todo ese tiempo que habíamos pasado fuera, yo tendría que regresar a clases dentro de una semana y mi padre posiblemente regresaría a la oficina para arreglar algunas cosas o simplemente supervisar el trabajo de los demás.

Las cosas en nuestra casa de la ciudad iba muy bien, a pesar de que cada uno ocupaba su propia habitación mi padre y yo casi todas las noches teníamos alguna sesión sexual, claro que mi madre de vez en cuando nos visitaba y todo lo encontraba como siempre, no dábamos oportunidad de la mínima sospecha. Pero no siempre las cosas pueden ser perfectas y una de esas tardes en que mamá se encontraba en casa se dio cuenta de algo que ni mi padre ni yo habíamos visto.

Mamá entró al cuarto que antes le pertenecía para buscar algunas cosas que todavía por allí conservaba, por supuesto que en esa ocasión nunca nos dijo nada de lo que encontró pero más tarde nos daría la explicación. Bien pues mientras mi madre buscaba sus cosas notó que algo estaba fuera de su lugar en la habitación ¿Qué era?... Bien debajo de la cama ella vio un pequeño bultillo que llamó su atención. Al recogerlo y desdoblarlo mi madre se percató que eran unas bragas que me había regalado hace poco y que estás además se encontraban marcadas con los restos ya secos de jugo vaginal. Mamá se acercó las bragas a la nariz y comprobó que efectivamente esa mancha era de jugos vaginales. Algunas sospechas se dibujaron en su mente pero ella siguió actuando como si nada hubiese pasado, dejó las bragas en el mismo lugar y salió de nuevo para encontrarse con nosotros.

Yo encontré las bragas esa misma noche y recordé que durante el jugueteo amoroso de la noche anterior con mi padre él me había desnudado pero me dejó únicamente las bragas, luego me masturbó aun con las bragas puestas y me cogió empinada simplemente haciendo las bragas a un lado pues decía que me veía encantadora con ellas puestas. Y en verdad me veía bien con ellas pues eran de un encaje muy sensual y en color magenta que contrastaba estupendamente con mi blanca piel.

El tiempo entre tanto siguió su curso y de lo que había sucedido nunca nos enteramos mi padre y yo sino hasta después.

Una tarde me encontraba yo estudiando en mi habitación, era todavía muy temprano y ni siquiera pensaba en recibir visitas, la casa se encontraba completamente sola pues la sirvienta ya había terminado su turno, yo vestía en esa ocasión un pantalón de mezclilla y una playera de algodón en color blanco, traía el cabello suelto y esperaba aburrida la hora de llegada de papá.

Fue entonces que escuché feliz que papá estacionaba el auto en el garage. Corrí por supuesto a recibirlo y él también estaba alegre de llegar temprano a casa, nos besamos por largos minutos en el mismo garage y comenzamos a avanzar apenas unos pocos metros con rumbo a la casa. Al llegar a la sala yo ya me encontraba sin blusa y papá magreaba mis tetas que solamente estaba ocultas por el sostén. Yo por mi lado luchaba con el cinturón y por fin lograba zafarlo y botarlo lejos. Desabroché con desesperación los pantalones y logré ver ese enorme bulto debajo de los calzoncillos, cuando mi padre se tumbó en el sillón enseguida me hinqué frente a él para acariciar la deliciosa barra que asomaba su cabeza por la parte alta de los calzoncillos.

Con las dos manos acaricié primero el largo tronco desde las bolas hasta la punta, todo aun por encima de la tela de los calzoncillos, luego lentamente bajé la prenda y fui descubriendo el grueso y ancho tronco, era hermoso, hinchado y lleno de venas que latían al ritmo de la respiración de papá. Pasé lentamente la lengua desde las bolas hasta la cabeza y cogiéndolo por la base lo levanté para meterlo finalmente en mi boca, lo mamé lenta pero firmemente y lo metí en mi boca hasta casi topar con mi garganta. Lo saboree detenidamente y juguetee con él por largos minutos.

Papá tuvo que separarme de su verga ya que casi estaba a `punto para venirse, me acomodó entonces en el sofá y me comenzó a sacar el pantalón, salió junto con las bragas y quedé frente a mi padre únicamente con el sostén puesto. Papá se hincó delante de mí y yo abrí las piernas para dejarle ver mi panocha deseosa y húmeda.

Papá enseguida acercó su rostro a mi entrepierna y su lengua se paseó por encima de mis labios vaginales, con la punta de la lengua él se incrustó ligeramente entre los dos pétalos y lamió una y otra vez, llegando en cada momento hasta mi clítoris que se asomaba en la parte alta. Un estremecimiento delicioso recorrió toda mi columna vertebral cuando mi orgasmo comenzó. Papá bebió todo el jugo que me estaba saliendo de la concha mientras metía las manos por debajo de mi sostén y me amasaba los senos.

¡Así, así!... ¿oh si, si!... ¡Me estoy viniendo papà, me vengo, me vengo! – grataba yo entre gemidos.

Mi padre no paró de chumarme deliciosamente pero ahora metiéndome profundamente la lengua en el agujero de la vagina, los jugos no paraban de manar y las sensaciones eran tan increíbles que no sabía ni que hacer así que me tomaba de los cabellos y movía la cabeza de un lado al otro. Finalmente mi orgasmo cesó y papá me dejó descansar por un par de minutos.

¡Qué forma más maravillosa de venirte! – me dijo besándome.
Tú eres el que me ha hecho venirme así papá.
Eres en verdad deliciosa pequeña… Ahora te la voy a meter.
¡Si! – gemí.

Papá se levantó y se montó encima de mi cuerpo, su gran verga se balanceó arriba y abajo por encima de mi vientre y poco a poco se fue acercando hacia el monte de Venus, sentí la cabeza rozándome los vellos púbicos y luego bajando por encima de los labios vaginales, se fue anidando entre mis muslos mientras bajaba y finalmente quedó suspendida frente a la entrada vaginal. Mi padre en esos momentos apoyado con los brazos estirados sobre el sofá me miraba a mí recostada en el mismo. Yo coloqué mis ojos en los suyos y asentí. Papá entendió perfectamente el mensaje y comenzó a empujar lentamente su garrote con las caderas.

Sentí cómo el glande fue separándome los labios vaginales y avanzó poco a poco en mi calido interior, papá siguió mirándome a los ojos y empujando las caderas hasta que finalmente su verga entró completamente en mí.

Con suaves movimientos la verga comenzó a bombearme y excitantes chasquidos húmedos se esparcieron por el ambiente de la sala. Los gemidos y pujidos de nuestros cuerpos en movimiento también se escucharon. Mis caderas se comenzaron a mover en círculos haciendo todavía más satisfactorios los movimientos de entrada y salida del pene de mi padre. No me podía contener y apretaba los labios y gemía y gritaba y me abracé a el con las piernas y los brazos, papá dejó caer su peso sobre mí y nos besamos con intensa pasión mientras los bombeos no paraban. Jugos y más jugos de mi interiore bañaban la verga de mi padre y esta los sacaba fuera de nuestros cuerpos, mis nalgas escurrían ya con la gran cantidad de fluidos y el sofá se humedecía con ellos.

Avisé a mi padre que me encontraba ya cerca del orgasmo y él aceleró los movimientos del mete-saca y nuestros gemidos a la vez también se intensificaron.

El orgasmo fue simultáneo y mientras mis jugos salían a chorros el semen caliente de mi padre se fundía en mi interior con los líquidos de mi venida, el éxtasis más maravilloso nos invadió a ambos que luego de algunos segundos más quedamos finalmente rendidos, quietos. La verga de mi padre aun dentro de mi cuerpo y los dos respirando agitadamente.

Papá comenzaba a salirse de mi cuerpo cuando la puerta de la cocina se abrió y allí de pie se encontraba mi madre mirándonos en la situación más comprometedora que alguien se puede imaginar. Inútilmente tratamos de cubrirnos pero a la mano no había nada para hacerlo.

¡Vaya, nunca me hubiera imaginado eso!
¡Mamá! – exclamé abriendo grandes los ojos al verla.
¡Chaparra! – exclamó mi padre al verla ahí mirándonos.
Había sospechado que tú tenías relaciones hija, pero nunca me hubiera imaginado con quien.

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