Desde hace un tiempo cada vez que viajo a Buenos Aires me alojo en la casa de mi amante, desde que ella terminó por aceptar esta situación y no gastar más en hoteles, además no le gusta dormir fuera de su casa porque es muy maternal y cuida en exceso de sus hijos que conviven con ella, aunque los chicos, un varón y una mujer, ya no necesitan de esa clase de cuidados.