Fue el inicio de una orgía increíble. Un autentico gang-bang. Se la follaron en todas las posturas imaginables: encima, debajo, por detrás, tumbada, sentada. Era algo increíble y, paradójico, excitante de ver si no fuera porque la protagonista era mi novia. Por fin le tocó el turno a Juan. Se sentó en el sofá y María, de espaldas a él, se sentó ensartándose su verga.