amor, me vine” le dije conteniendo un grito, su dedo alcanzó a penetrar no mucho pero lo bastante para que mi eyaculación pareciera un geiser, un volcán o simplemente un hidrante, cuando me vine, fue la derramada mas grande que haya visto en mi vida, ella no pudo pasarse todo el semen que salía de mi verga que palpitaba cada vez con mas intensidad, las piernas me temblaban y podía escuchar los latidos de mi corazón, por primera vez sentí que de todas las veces que había eyaculado, esta era la primera que se parecía a lo que en los libro describían como un verdadero orgasmo